¿Se acabó el Movimiento Contracultural? ¿y el Rock?

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Escrito por: Juan Camilo Hernández Gutiérrez y Felipe Higuera

Desde el mismo nacimiento del Rock, se ha hecho evidente su funcionalidad como uno de los géneros musicales más importantes y representativos del siglo XX: una forma de expresar el verdadero sentir de una comunidad, que se ve principalmente reflejada en los jóvenes, punto central en el movimiento roquero. Desde la música y la agrupación juvenil, se ha podido entablar una clara relación, teniendo como fin el cambio social, donde se acepten diferencias, donde se pueda hablar de una verdadera igualdad, de un bienestar para poder vivir en un lugar mejor. Éste movimiento inicio con todas las intenciones de cambio que se puede necesitar para poder alcanzar una utopía, sin embargo existe un mal que ha llevado a la ruina a más de una buena intención: la industria, no solo entendida como musical, sino el comercio en general, tergiversador de las realidades culturales. Se quiere realizar una búsqueda desde los jóvenes y el rock como expresión musical en la formación de movimientos contraculturales, para ver si en la actualidad todavía se puede tener la esperanza de hablar de una verdadera contracultura desde la juventud, teniendo como referencia inmediata el rock: ¿existe futuro para el movimiento contracultural y el rock?

Para efectos del escrito, es importante tener algunos conceptos en claro: La contracultura, es entendida como “(…) cuando una subcultura llega a un grado de conflicto inconciliable con la cultura dominante. (…)una batalla entre modelos, una guerra entre concepciones del mundo, que no es más que la expresión de la discordia entre grupos que ya no se encuentran integrados ni protegidos dentro del conjunto del cuerpo social”. Con esto se puede entender que la contracultura viene de la Subcultura, entendida como “una búsqueda de identidad y una respuesta de grupos excluidos o marginados de la colectividad industrial de la modernidad”.

Estos dos conceptos dan origen a un análisis del Rock y la juventud como creadoras, o por lo menos, promotoras de cambio, pues éstas pertenecen a una subcultura. Los jóvenes han sido punto de referencia en la ampliación del mercado, son factor de explotación de la industria en términos económicos, donde el capitalismo se ve resaltado, haciendo al joven un consumidor saturado de nuevos artistas. Desde el mismo momento de la salida del rock, se inició una creación de símbolos juveniles representados en artistas, casi que como un deber ser para la sociedad, especialmente la norteamericana y posteriormente en Europa.

Para las comunidades que reproducen el sonido del rock, este tiene gran “significado cultural”, pues allí se expresan sus inconformismos sociales, problemas personales y demás factores que se involucran en la vida, en especial, los jóvenes saturados de problemas sociales, siendo ellos la viva expresión de los mismos, generalmente de naturaleza urbana, donde las condiciones de vida son deprimentes. Es allí donde el rock se vive en su esencia, es allí donde se gesta en primera instancia la contracultura, la respuesta de la subcultura a la opresión de factores dominantes, que alienan al individuo.

Es en los años 60, donde la juventud y el rock se consolidan como abanderados de la contracultura, según Garay “el rock como una contracultura”, es decir lo que los demás no dicen, es hacer entender que no todos están bien, que la equidad no existe, que la desigualdad entre los individuos es real, no un invento de las masas. Desde aquí, la política hace parte esencial de la música, pues es la principal forma de expresión, se percibe de forma más coherente no es simple entretenimiento, la juventud lo adquiere como forma de expresión de la realidad social a la cultura dominante.

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Las simbologías creadas en los diferentes movimientos contraculturales, fueron aprovechadas por la industria, y malgastadas como simples elementos comerciales. Como ejemplo claro el esto son los años sesentas y setentas: Las intenciones juveniles no se pudieron concretar, la industria acabó el sueño teniendo como brazo derecho al gobierno de derecha, donde la expresión diferentes a la oficial y de un verdadero futuro fueron devastados llevando así al radicalismo, que reprodujeron tres tipos de contestación por parte de los estudiante (especialmente los que pertenecían a las universidades): primero en el ámbito político, se generalizó la violencia contra cualquier intento de expresión de subjetividades en las universidades; segundo en el ámbito social, se comenzó la consolidación de los grandes movimientos contraculturales, los cuales en realidad movieron la base social e hicieron tambalear a la cultura dominante.

Grandes ejemplos de esto ha sido el movimiento hippie, el movimiento metalero y el movimiento punk, que en realidad cuestionaron la forma de vida “moderna”. Fernanda Pivano hace una exposición de los diferentes movimientos contraculturales que se hicieron presentes en Estados Unidos en los años 60, que posteriormente fueron adoptados en diversas partes del mundo, donde se destacan lo yippies, los hippies, las panteras negras, los ecologistas, el nuevo movimiento homosexual, la nueva izquierda, los crazies y más grupos o movimientos “underground” de la sociedad, que veían en los derechos civiles una des sus principales problemáticas para el buen funcionamiento de las relaciones sociales, donde el capitalismo desarrolla un proceso de exclusión en la mayoría de la sociedad, en especial las personas de color. La gran mayoría de los integrantes de estos movimientos contraculturales son jóvenes, alienados o no por el pop, no importa, el hecho es que intentan realizar algo por un cambio social, no continuar dentro de la rigidez estructura derechista del vecino del norte.

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El pop entendido como un producto de la industria, el cual se apropió de los símbolos del cambio, de la futura revolución, de la contracultura para venderlos como un simple elemento más del mercado, con ello se masificó el consumo entre la juventud, la alieno, y se inició la decadencia de la contestación al malestar social; y tercero en el ámbito música se expandió el alcance del rock, como forma de expresar el inconformismo con el sistema represor, que va desde la familia hasta el más mínimo grupo o intento de asociación, abriendo grandes espacios para la expresión de la subcultura juvenil.

Redescubrir la juventud, desde la contracultura es esencial, pues uno de los mayores ejemplos del mismo ha sido mayo del 68, que ha pasado a la historia como uno de los movimientos sociales más grandes de nuestros tiempos, en contestación a la incapacidad estatal y la precariedad política del mismo, que se extiende a todo el mundo como una representación de la verdadera movilidad que tiene la sociedad. La alternatividad de la izquierda se concentra en cierta forma, realizando una meditación interna, como forma de eliminar la alienación de la industria hacia el joven consumidor, saturado de la simbología que ya en ese momento comenzó a perder todo su significado contracultural a volverse parte de esa hegemonía cultural por la cual se reclaman derechos civiles no materializados en la política ni en la sociedad.

Siguiendo con loo expuesto por Pivano, los años 60, no podemos entender el rock sin juventud, la contracultura sin la juventud, el rock sin la contracultura. Cuestiones como Monterrey, Mayo de 1968, son ingredientes en la historia que no se puede dejar de lado, son la demostración que si se puede llevar a cabo un cambio en la mentalidad del la juventud, el principal problema es la industria. No nos podemos dejar llevar por las marcas, la moda, el intereses por lo más “play”, debemos superar esa etapa de alienación en la que cayeron los movimientos contraculturales y desarrollar una nueva concepción de cambio hacia la negación de la desigualdad, hacia la contestación a al represión, hacia el bienestar social, hacia la utopía, para dejar de llamarla así.

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La dinámica de mercado ha llevado a convertir el rock en una contracultura falsa, siendo en los 60 el verdadero sentir de la juventud el punto central que se quería realizar a favor del componente social, esa colectividad compuesta por individuos, hacia su beneficio total , es decir, llevando al Estado ha su verdadero funcionamiento institucional, donde cosas tan esenciales como los derechos civiles no han podido ser respetados ampliamente por el Estado: el intervensionismo ha llevado ha que éste sea precario, desde allí el movimiento social es la respuesta, desde la subcultura, el rock es la contracultura, expresión de la juventud como proyecto político hacia el cambio social.

Bien dice el adagio popular: “todo tiempo pasado fue mejor”, en la actualidad la poca juventud que intenta expresarse desde abajo, desde la base, es reprimida desde una forma abstracta a partir de la globalización, donde discursos accidentales como los derechos humanos, sublevan al ser humano en un deber ser, en un sesgo normativo desde el mismo sistema. La contracultura se acaba desde el mismo momento en que esta surge y se difunde un poco, el cambio esta controlado desde arriba. Los años noventa fueron el claro ejemplo de ello: aquellos hijos del punk, los denominados “alternativos” si alcanzaron a mover desde abajo la cultura dominante en términos de expresión musical, de forma de vida, sobre todo desde Norteamérica y Europa: ¿pero que paso?, la respuesta es muy simple, el mercado se encargo de hacer verlo como una nueva revolución estética, una nueva moda que sale desde la juventud, no como un cambio radical que se alcanzó a expandir hasta Latinoamérica.

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Por ello, hablar de si la contracultura se acabó o no, por los términos que impone el mercado ya globalizado, se diría que si, el futuro del rock está en manos de empresarios, que no aman la música, sino el lucro que emana de ella. El futuro de la contracultura es tan incierto como el del rock, es posible que surjan nuevas expresiones musicales, pero intentar cambiar el mundo está fuera de las manos. Se puede tener esperanza, sin embargo la realidad cada día nos hace más difícil llegar a ver algo distinto: el movimiento contracultural está en un como profundo, el rock esta al lado de ella, teniéndole la mano exprimiendo su dinero.

El llamado es el siguiente: la contracultura, debe llegar a ser una praxis, donde la conjunción de arte e inconformismo llegan a modificar el daño hecho desde la cultura dominante, es casi imposible, pero si el conformismo que reflejan los jóvenes en la actualidad persiste, la utopía cada día está más lejos. Rock y contracultura deben ser de autogestión, no esperar ni que el gobierno y los representantes de grandes compañías hagan algo por la expresión musical, cada día más relegada al lucro y no a la expresión de la realidad social, especialmente en Latinoamérica, donde se compran simplismos musicales. Desde la base Latinoamericana si se quieren cambiar las cosas, la gestión debe ser interna, no esperar que los demás hagan algo por la música, esta puede llegar a perder su verdadero significado con el rock: expresión, realidad, cambio, movilización, acción, revolución. ¡Humano es hacer Revolución!

Se acaba el intento de cambio desde el rock y prima el afán del lucro.

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Bibliografía

Britto, García, l. El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad. Ed. Nueva Sociedad. Caracas. 1991.

Gomes Correa, T. Rock: nos passos de moda. Mídia, consumo x mercado cultural. Ed. Papirus. Sáo Paulo. 1991.

De Garay, Sánchez, A. El Rock también es cultura. UIA. México, D,F. 1993.

Pivano, Fernanda. Beat, Hippie, Yippie. Del underground a la contracultura Ed Jucar. 1975.Acceso en http://www.pensamientocritico.cl/upload/est/est_031107104930_13.pdf

De Sousa, Boaventura. Hacia una concepción multicultural de los derechos humanos. En: Análisis Político. Nº 31. Bogotá, IEPRI-UN. Mayo-Agosto de 1997.

6 Comments so far

  1. "SI" on julio 18th, 2007

    igual, detras de todo el rollo de la contracultura, la rebelion, y todas esas cosas que evoca el rock, siempre ha habido empresarios esperando la oportunidad de sacarle el billete al cuento…. todo es plata, ke mamera

  2. *MONA* on agosto 1st, 2007

    ES CIERTO independientemente de la contracultura y de mas siempre va a ver gente ya no atras si no alado queriendo sacar provecho ya que “todo debe de tener prductividad” (en este caso economico y modista) y si esto APESTA lo pepr de todo esque la gente conformista tambien va a aseguir existiendo y con eso no vamos a avanzar como muchos quisieramos………….:(
    pero “el que persevera alcanza no?” ;)adios***

  3. Adry on octubre 23rd, 2007

    me gustomucho este articulo, y estoy muy de acuerdo, el rock es mas que un grupo de tipos saltando y gritando. el rock es un genero complejo, una forma de vida, una visión distinta de ella, un movimiento en el cual podemos reflejar lo que en realidad somos y dar conocer nuestra posición ante el mundo y ante la situacion que vive este.

  4. Luiz Geremias on enero 28th, 2008

    Não me parece que a contracultura tenha sido um movimento de efetiva contestação. Tenho desenvolvido uma pesquisa que me mostra que a contracultura dos anos 60 ocupou um lugar já delimitado pelo poder político na sociedade ocidental. Há a eclosão da cultura de massa, desde o século XIX – ainda incipiente -, a proteção estatal que ajudou jovens a constituir família e a ter filhos e o “baby boom” resultante disso, que criou um grande contingente populacional que precisava ser integrado ao “mercado”. Os dispositivos da repressão sexual e do panoptico foram usados para gerar o ambiente propício para o surgimento da citada contracultura. Não foi o caso da contracultura ter sido “capturada” por empresários. Ela nasceu capturada, previsível e definida no seu conjunto.
    Mais que contestação, a contracultura, o underground, o rock, o punk, se constituem claramente como ritos de iniciação ao consumo.

  5. nestor silva on mayo 22nd, 2008

    los jovenes estan siendo aplastados por la moda imperante de la sociedad.los movimientos que surguen,no llevan en si una vision o una actitud alternativa.a diferencia de los movimientos de los años sesentas.creo que una de ls tareas es liberar a la juventud actual de esas tendencias decadentes,alienantes y aniartisticas y no politicas que la juventud esta haciendo parte de si.esta basura espasajera como lo fue el ache.estas tendencias dejan a los jovenes sin identidad,originalidad…,

  6. Joy 99 on febrero 6th, 2009

    ahora ya entienden del porque estamos en kontra de ese movimiento llamado Emo???

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