Cuento: Not Alone

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Escrito por: Jandl

Primer escrito recibido para la sección de literatura, esperamos sus comentarios.

- … y se fue, creo que será imposible volver a verla, deje pasar a la persona que me iba a hacer feliz el resto de mi vida, y yo a ella, pero pienso que hay intereses distintos que impidieron poder estar juntos, es una lástima.

-No se siga amargando, tomémonos este trago y vamos a casa de Sofía.

-Es increíble que siga con esa mujer, nunca le ha aportado nada bueno, solo tristeza, que estúpido…

-Prefiero eso a estar solo.

-Bueno, vamos, pero no me pida que la trate bien si ella llega a joderme; si lo hace le diré todo lo que pienso, no lo quiero guardar más.

-Haga lo que quiera joven, ese problema será entre ustedes dos, a mi ya no me interesa.

Lucas y Carlos salieron del bar, tomaron un taxi, sin dirigirse palabra, y fueron donde Sofía. Pensaron que habían pasado muchas horas dentro de ese vehículo, pensando en lo incómoda que iba a ser la situación en el apartamento de esa mujer. Sólo demoraron 10 minutos en llegar, pues eran las 2 de la madrugada y había muy poco tráfico en las calles. Tocaron el timbre muchas veces, se podía oír a través de la puerta el sonido emitido por el televisor, y el teléfono no paraba de sonar.

Decidieron romper la puerta, pero se dieron cuenta que estaba sin seguro. Entraron lentamente, con mucha precaución pues ya la situación estaba muy extraña como para tomarla sin ningún apuro. Había mucho desorden en la sala, y se notaba más dado que era muy pequeña, pero en un principio acogedora; era como si no la hubiese arreglado en varios meses. Su gato, sentado cómodamente en el sillón, miraba desconcertado pero a su vez un poco adormilado como estos dos hombres entraban en su terreno, pero después se acercó a Lucas, el cual lo alzó, lo puso en sus brazos y continuaron recorriendo el apartamento buscando a Sofía, sin emitir un solo sonido desde su boca.

Entraron a la cocina, que era más grande que la sala, la cual se encontraba casi desierta, parecía que hubiera vendido todo, no había refrigerador o una estufa, solo un plato, un par de cubiertos y un vaso. En la despensa y placard no había nada, encontraron unas hojas de laurel y una lata de comida para gatos, que estaba a punto de expirar. Siguieron buscando, fueron al cuarto de estudio, donde todos los libros, de una amplia biblioteca, estaban en orden, alfabético y temático, sin ningún desperfecto. Este era el cuarto más grande del apartamento, tenia hasta dos pisos, todo lleno de libros, con una pequeña silla reclinable, un cenicero muy viejo, y una mesa con botellas de vino, whisky y algo de vodka. En este lugar no se sentía un ambiente denso, un poco húmedo de los otros lugares del apartamento, era un lugar muy fresco. Allí también se encontraba el televisor, en el cual estaban pasando, como siempre por las noches, la única película que Sofía veía una y otra vez todas las noches, después de ver dibujos animados de los años ochenta. En realidad eran dos películas las que siempre ella veía: Tesis y la Naranja Mecánica. Estas eran las únicas películas que mostraban la vida como ella la veía, un caos que sólo acaba al morir, violencia como expresión ideal de la naturaleza humana, su característica esencial.

Este cuarto estaba cubierto por mantas, no se podía ver las paredes, solo estaba visible un cuadro, un retrato de Beethoven en una mitad y en la otra estaba Lovecraft. Para Sofía, ellos son los genios de la belleza indescriptible, de la locura pensante. Su arte era muestra de la genialidad, que le hacia sentir que la muerte es un mejor lugar, ellos ya están allá. Después, los dos jóvenes fueron a la habitación de Sofía, en la cual se encontraron con un colchón con unas sabanas y una cobija y una radio. En los placard llenos de bolsas, donde se encontraba la ropa, no había nada colgado en ellos. Ella siempre odio las camas, decía que eran una preparación para pasar a la eternidad en un ataúd, una forma inconsciente del hombre para preparar su futuro más allá de la vida.

Sólo faltaba revisar el baño, ella no se encontraba por ninguna parte, estaban muy nerviosos, era el único lugar en el que se podía encontrar, viva o muerta. Desde la puerta del baño, se podían ver las cortinas de la tina, que se encontraban cerradas, pero a través de ellas se podía ver una leve silueta de una persona desnuda bajo una gran capa de color rojo. El baño se encontraba lleno de humo de incienso, con una casi imperceptible música de fondo. La tasa se encontraba llena de flores, especialmente geranios y algunas rosas blancas, y en el medio un gran girasol, el cual parecía que tuviera unos grandes ojos marrón, muy penetrantes, vigilantes, tenía el aspecto del gran hermano. Apenas entraron pensaron que había tomado un suspiro ese gran girasol. El ya sabía que algo había pasado en ese lugar del apartamento.

“Para el que me encuentre:

Ya me canse de esperar, tuve que llegar a ella, parecía que me estuviera evitando hace mucho tiempo, no porque me esforzara por alcanzarla, sino porque no tenía sentido seguir así, una persona que no le gusta esto es mejor que se lo quiten.

“No me puedo quejar mucho, las cosas que he tenido han sido muy interesantes, con grandes altibajos, pero parecía que nunca hubiese querido eso, en realidad nunca lo quise, me di cuenta que esto no era lo mío, me volvió loca intentar cambiar, sucumbí a la desdicha de tener que cargar con esto todo el tiempo.

“A Lucas, díganle por favor que es la única persona en la que pude confiar, que siempre quise, a pesar de los problemas que siempre enfrentábamos. Es posible que el sólo estuviera conmigo para tener algún tipo de compañía, pero era algo especial. Gracias a el descubrí grandes pasiones en mi vida: la música y la pintura, creo que ellas y el me mantuvieron hasta donde llegué. Recuerdo mucho el primer disco que el me regalo, una compilación de temas que a él le gustaban y quería que estuvieran conmigo, después de haber ido a un recital en un pequeño bar en la ciudad, siempre lo escucho, ahora lo estoy escuchando, es especial para mi, tiene una canción que dice mucho, creo que es precisa para este momento en que lo dejaré:

Love… you’re not alone!

La sangre corre por el piso, se había ido, pero siempre estaría con el, el sifón no sería el límite.

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